Mi experiencia como docente en la universidad:
Durante varios años tuve la oportunidad de impartir docencia en el Grado en Producción de Música y Sonido para la Industria del Entretenimiento en ENTI-Sound, centro adscrito a la Universitat de Barcelona ENTI-UB. No fue solo una experiencia docente más. Fue uno de los espacios donde pude poner en práctica, contrastar y afinar una manera muy concreta de entender la creatividad musical. No como algo abstracto. No como inspiración espontánea. Sino como una capacidad que se puede entrenar.

ENTI-UB: un contexto universitario con base musical real
ENTI-Sound es un centro universitario adscrito a la Universitat de Barcelona, y el acceso al grado requiere superar una Prueba de Aptitud Personal (PAP) que evalúa conocimientos musicales básicos (audición, análisis, teoría y comprensión musical), salvo en el caso de quienes acceden con un Grado Profesional de Música.
Esto garantizaba un punto de partida común: todo el alumnado tenía una base musical mínima.
Sin embargo, las trayectorias eran muy distintas:
- estudiantes con formación clásica de conservatorio.
- estudiantes con recorrido autodidacta o moderno.
- perfiles más orientados a la producción, al directo o al sonido.
- LuSH-101 como sonido principal.
- Iluminación y captación profesional por parte del equipo de Ableton.
El verdadero reto no era empezar desde cero, sino hacer dialogar lenguajes musicales distintos dentro del aula..
Libertad pedagógica y criterio propio
Una de las cosas que más valoro de mi etapa en ENTI-Sound fue la libertad real para ejercer como docente.
El centro confiaba en el criterio del profesorado, y eso se notaba:
- respeto entre docentes.
- admiración mutua.
- colaboración.
- un ambiente sano, exigente y estimulante.
Ese contexto fue clave para poder trabajar desde una pedagogía viva y aplicar una idea que hoy sigue siendo central en mi forma de enseñar:
La creatividad no se impone: se cultiva.
¿Qué hacía exactamente en clase?
Mi labor estaba centrada en el entrenamiento del oído y la creatividad musical aplicada, dentro del grado de Producción.
Las clases no giraban alrededor de memorizar conceptos, sino de activar la escucha, el cuerpo y el criterio musical.

En clase trabajábamos, entre otras cosas:
- escuchas conscientes de música actual.
- identificación de elementos musicales (ritmo, textura, timbre, estructura).
- extracción de esos elementos para trabajarlos por separado.
- uso de cajas de ritmos y patrones rítmicos.
- asociación entre ritmo, escritura en pentagrama y movimiento.
- interpretación al piano como herramienta, no como fin.
- análisis de músicas de culturas no occidentales.
- propuestas musicales del propio alumnado.
- dinámicas rítmicas y vocales (incluidas batallas rítmicas improvisadas)
Todo ello dentro de una misma clase y con grupos numerosos.
No era sencillo.
Pero funcionaba.
¿Qué hacía exactamente en clase?
El objetivo no era que el alumnado “compusiera grandes obrasˮ, sino algo mucho más importante:
- crear algo vivo.
- pequeño, si hacía falta.
- conectado con lo que se estaba escuchando ese día.
- con el flow del momento.
La creatividad aparecía cuando:
- el oído estaba despierto.
- el cuerpo participaba.
- el juicio se suspendía.
- la técnica estaba al servicio de la idea.
Ahí empezaba a crecer la semilla creativa.
El evento Creativ@s: pensar la creatividad en voz alta
Dentro de este contexto se enmarca el evento Creativ@s – El proceso de la creatividad, organizado por ENTI-Sound, en el que participé como moderadora.
Compartí mesa con artistas como:
- Brisa Fenoy
- Marlena
- Carolina Rodríguez
Conversamos sobre los procesos reales detrás de la creación musical, más allá del resultado final: bloqueos, intuición, disciplina, contexto y tiempo.
Durante esa etapa también escribí para ENTI-Sound sobre el proceso creativo aplicado a la música, un texto que recoge muchas de las ideas que trabajábamos en el aula y que conecta directamente con esta forma de entender la creatividad como proceso.
Puedes leerlo aquí:
El proceso de la creatividad – ENTI-Sound 🔗
Lo que aprendí como docente universitaria
La docencia universitaria me confirmó algo esencial:
- la creatividad se puede entrenar.
- la técnica necesita contexto, cuerpo y sentido.
- el aula puede ser un laboratorio real.
- cuanta más información clara tiene el alumno, menos errores innecesarios comete.
- un buen acompañamiento ahorra años de ensayo a ciegas.
No se trata de lanzarse sin preparación, sino de prepararse para poder improvisar con criterio.
De la universidad al método creC
Muchas de las dinámicas y enfoques que apliqué en ENTI-Sound forman hoy parte del método creC:
- escucha.
- comprensión.
- entrenamiento.
- creación
Un método que integra oído, cuerpo, instrumento y tecnología, y que entiende la creatividad como un proceso vivo y acompañable.
Cierre
Mirando atrás, tengo claro que una de las cosas que más habría agradecido al empezar es contar con espacios de referencia claros, donde aprender con información de calidad y acompañamiento real.
La docencia universitaria fue uno de los lugares donde confirmé que compartir procesos de forma honesta no solo ayuda a otros, sino que da sentido a todo el recorrido previo.

